Cope Zaragoza
España afronta con una creciente alegría e ilusión la inminente visita del Papa León XIV, un viaje apostólico esperado durante quince años y que posee una marcada dimensión pastoral, cultural y social. En una entrevista con medios internacionales, entre ellos Vatican News, el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y arzobispo de Valladolid, monseñor Luis Argüello, ha desgranado los objetivos y esperanzas depositados en este acontecimiento histórico para la Iglesia y la sociedad. Para Argüello, la visita de un Papa es siempre un acontecimiento extraordinario, pero en el caso de España llega en un momento particular. "Vivimos un cruce de caminos", ha afirmado el presidente de la CEE, describiendo una Iglesia que, por un lado, ha tenido que adaptarse a un nuevo contexto social, económico y político, lo que la ha llevado a "empequeñecernos en algunos aspectos". Sin embargo, este empequeñecimiento coexiste con una percepción de búsqueda espiritual creciente y un interés renovado por las raíces cristianas en la sociedad. En este sentido, Argüello considera que "la visita del Papa va a ser un momento espléndido para animar todo este camino misionero de la Iglesia en España", un impulso necesario para fortalecer la fe en un tiempo de cambios. El viaje apostólico ha sido diseñado para subrayar la misión de la Iglesia en tres áreas fundamentales: anunciar la Palabra, celebrar la fe y ejercer la caridad. Cada una de las paradas del Pontífice aportará un "acento propio", según ha explicado el arzobispo. Madrid representa el reto de la evangelización en las grandes metrópolis y la dimensión institucional, con un acto previsto en las Cortes Generales. Barcelona pondrá el foco en el diálogo entre la fe, el arte y la cultura, con la Sagrada Familia y el centenario de Gaudí como protagonistas. La agenda en la ciudad condal también incluye una visita de gran simbolismo al monasterio de Montserrat y un encuentro con personas privadas de libertad en un centro penitenciario. Finalmente, la etapa en Canarias subraya la cuestión migratoria, uno de los grandes dramas humanitarios de nuestro tiempo. El archipiélago, como punto estratégico en la Ruta Atlántica, visibiliza los "desafíos humanos relacionados con la movilidad de las personas", un tema central en el pontificado de León XIV. Al ser preguntado por la imagen que encontrará el Papa, Argüello describe una Iglesia comprometida con la transmisión del Evangelio y la sinodalidad, pero que también "está aprendiendo a desenvolverse en una sociedad donde muchas personas viven alejadas de la práctica religiosa". Aunque los datos estadísticos muestren una disminución en bautizos o matrimonios, el prelado insiste en que existe una búsqueda espiritual evidente. "La Iglesia vive una transición", ha señalado Argüello, quien cree que aunque sea "más pequeña que en otras épocas, puede llegar a ser más significativa". En su análisis, la clave para afrontar el presente es "volver al origen, encontrarse con Jesucristo y vivir la fe de manera personal y comunitaria". En esta línea, el presidente de los obispos españoles ha afirmado que la fortaleza no reside en los números, sino en la autenticidad. "Hay fragilidad en los números y en la práctica religiosa, pero también hay fortalezas muy reales", como nuevas comunidades y procesos de iniciación cristiana más profundos. Para Argüello, "la fortaleza de la Iglesia nace precisamente de reconocer su propia fragilidad". Esta visión entronca con el propio mensaje del Papa León XIV, quien recientemente pedía redescubrir la fe viva en España, advirtiendo que "no puede ser un museo del pasado que visitar". Argüello confía en que la visita papal sirva para fortalecer la comunión y renovar el anuncio del Evangelio, ayudando a los católicos a ser "signos de encuentro, diálogo y reconciliación" en una sociedad marcada por "fuertes tensiones y una creciente polarización". El arzobispo ha concluido expresando su deseo de que el viaje se recuerde como "un impulso para vivir la alegría de la comunión eclesial" y un "estímulo para la misión y la presencia pública de los cristianos". Ha destacado, además, la "capacidad singular" del Papa para convocar a personas de distintos niveles de cercanía a la Iglesia, desde fieles convencidos hasta aquellos que se acercan movidos por la curiosidad.
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