Gizmodo en Español
Soñamos con bases lunares, ciudades marcianas y hoteles orbitales, pero el cuerpo humano no está diseñado para vivir flotando. La gravedad artificial parece la respuesta perfecta: acelerar una nave o hacerla girar. El problema es que ambas soluciones chocan con límites enormes de energía, tamaño, mareo y construcción.
Go to News Site