Diario de Noticias
Como toda Justicia –también la deportiva– debe regirse por la proporcionalidad y el sentido común, es imposible entender dos de las últimas propuestas de Antiviolencia: cerrar un mes el Coliseum del Getafe, por la invasión de campo tras acabar su partido ante Osasuna y haber logrado ir a Europa; y el cierre de dos meses de El Sadar, por hacer un entrenamiento con público. Dos propuestas disparatadas. La primera, porque fue una invasión absolutamente pacífica y festiva –ni un jugador de Osasuna ni uno de los árbitros fue ni mínimamente molestado–. Y la segunda no tiene ni pies ni cabeza. ¿Qué tuvo de malo el hermanamiento de los rojillos con su afición? ¿Por qué les disgusta algo que tendría que verse más en el fútbol profesional, demasiado acostumbrado a entrenamientos a puerta cerrada? Y una duda tonta: si esa sesión se hubiera hecho en Tajonar, ¿qué habría pedido Antiviolencia que se cerrara dos meses?
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