Cope Zaragoza
Más de 1.200 jóvenes de la diócesis de Córdoba han participado este fin de semana en los actos centrales de la visita del papa León XIV a España, una cita que muchos de los asistentes han descrito como un acontecimiento histórico que marcará sus vidas. El largo viaje y el cansancio no han hecho mella en la ilusión de una expedición que partió el sábado hacia Madrid en 19 autobuses repletos de fieles procedentes de parroquias y movimientos de toda la provincia. El objetivo era claro: ver al Papa y formar parte de una celebración que España no vivía desde hacía quince años. Muchos de ellos, según han relatado a este periódico, han tenido la oportunidad de verlo de cerca durante sus recorridos en el papamóvil por una capital casi colapsada por la afluencia masiva de peregrinos. La primera gran cita del fin de semana tuvo lugar en la noche del sábado. La Plaza de Lima y los alrededores del estadio Santiago Bernabéu se transformaron en un inmenso templo al aire libre para acoger la vigilia juvenil presidida por León XIV. Miles de jóvenes llegados desde todos los rincones de España abarrotaron el paseo de la Castellana en una noche de oración, música y encuentro. Entre la multitud se encontraban los peregrinos cordobeses, muchos de ellos fácilmente identificables por las banderas de sus parroquias y sus camisetas distintivas. Bajo el calor de junio, y entre cánticos y oraciones, los jóvenes han participado en una celebración que culminó con la solemne procesión eucarística por el entorno de la plaza de Cibeles. Para muchos de los asistentes, la experiencia ha trascendido los actos puramente litúrgicos. El viaje se ha convertido en una oportunidad única para convivir, compartir la fe y sentirse parte de una Iglesia joven y viva. Para algunos, era la primera vez que veían a un Papa en persona; para otros, ha supuesto la confirmación de una fe compartida con miles de personas de su misma generación. La diócesis de Córdoba ha estado muy presente en la visita de León XIV desde el primer momento. Durante su discurso inaugural en el Palacio Real de Madrid, el Pontífice puso a la ciudad como ejemplo histórico de diálogo y convivencia entre culturas y religiones. El Papa recordó que Córdoba, junto a Toledo, fue en el pasado un lugar de encuentro fructífero entre cristianos, musulmanes y judíos. En su alocución, citó expresamente a los filósofos cordobeses Averroes y Maimónides para destacar la crucial labor de traducción y transmisión del conocimiento que se desarrolló en la ciudad durante la Edad Media. Con estas palabras, el Papa ha querido reivindicar el papel de Córdoba como puente entre lenguas, saberes y creencias, un legado que, según sus palabras, sigue vigente en la actualidad y que sirve de inspiración para el mundo contemporáneo.
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