ABC
Las primeras horas de la selección española en su sede de estancia permanente durante la primera fase, la ciudad de Chattannoga, 194.000 habitantes, estado sureño de Tennessee, antiguas plantaciones de algodón, historia de la Guerra Civil americana, invitan a la tranquilidad de espíritu del aficionado español. Gavi se la juega en una entrada tremenda y provoca un escalofrío en el staff técnico de España porque Rodri se queda dolorido en el césped. Cunde la locura por Lamine Yamal, portada del periódico local por su actitud cariñosa firmando autógrafos a los más jóvenes. Hay charla arbitral de la FIFA a la selección, aunque esto siempre merezca capítulo aparte por las novedades de criterio (la más importante, podrá pitarse penalti por una falta sin balón en juego). Álex Baena asegura que al equipo le molestó haber perdido el número uno del ránking mundial de la FIFA... Apenas unas horas en Estados Unidos y la selección ya tiene su primer viaje (Puebla, ante Perú, 4 de la mañana en España el partido), las ruedas de prensa de Luis de la Fuente y un jugador (Yeremy Pino) y el primer trasiego con cambio de país en un Mundial que no se prevé fácil. En una cuestión invisible, todos los internacionales comparten un dato que tal vez ni ellos conozcan. Los 26 futbolistas citados por Luis de la Fuente para este Mundial ya en rampa de despegue (empieza el miércoles con un México-Sudáfrica) han pasado al menos un control antidopaje durante los últimos tres meses. Es decir, se esperan los resultados esta semana para decretar que están limpios de barro y la mínima suspicacia para empezar a actuar. Los integrantes de la selección cumplieron, probablemente sin saberlo, con el protocolo que se ha marcado la nueva dirección del antidopaje español, oficialmente denominada Agencia Estatal Comisión Española para la Lucha Antidopaje en el Deporte (Celad). Todos los deportistas españoles deben acudir a cualquier campeonato internacional, ya sea continental o mundial, con un control antidopaje realizado en los últimos tres meses anteriores al torneo. Los resultados se esperan la próxima semana y si no hay notificación al respecto, es que todos fueron negativos. Da igual si los atletas son figuras del fútbol como Lamine Yamal, Rodri o Nico Williams, o son pasajeros de deportes minoritarios que apenas saldrán en un noticiario o de los que no se conoce su existencia o concurso en los torneos repartidos por el mundo. El pasado martes, doce jugadores de la selección española se sometieron por la mañana en la concentración de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas a un control antidopaje fuera de competición por parte de la Comisión Española de lucha antidopaje. De esta manera la Celad cerró el círculo. Todos los futbolistas habían sido sometidos a un control fuera de competición al menos una vez durante el último año, y al mismo tiempo, habían superado otro control antidopaje en los últimos tres meses previos al Mundial. La UEFA avisó el año pasado de la necesidad de realizar al menos un control sorpresa al año a los futbolistas de cualquier equipo integrantes de sus competiciones. Una práctica considerada óptima en la Celad. Eso quiere decir que desde España se envían deportistas sin aparente sospecha a los torneos internacionales. «Se trata de no restar credibilidad a nuestro deporte, sino todo lo contrario», dicen desde la Celad. Los controles en suelo español fueron de orina. Esto tiene que ver con el perfil de búsqueda de sustancias que se trata de detectar según el histórico de cada deporte. Con la orina se rastrean esteroides, anabolizantes y similares potenciadores de la fuerza. Con los análisis de sangre se busca un perfil hematológico, los flujos de la sangre, más propio de los deportes de resistencia. Los internacionales españoles del fútbol no vivieron ese momento tan incómodo de madrugar o despertarse para cumplir con el trámite de la orina en un frasco en presencia del agente de control. Normalmente, según acreditan los clubes o las selecciones en el sistema Adams de localización, se suele indicar la hora de los entrenamientos para que el control se haga en esa franja. Pero las agencias nacionales tienen la potestad de realizar análisis antidopaje desde las cinco de la mañana hasta las once de la noche de cualquier día del año. En ese período los deportistas deben someterse a un control obligatorio, ya que la negación equivale legalmente a un positivo. El año pasado, antes del cuadro final de la Nations League 2025 en Alemania, los agentes de control de la Celad despertaron a los futbolistas de la selección en Las Rozas a las 7 de la mañana. Este pasado sábado por la tarde, cuatro jugadores de la selección fueron reclamados en el hotel de concentración en Chattannoga para realizar controles sorpresa por parte de la FIFA. La máxima autoridad del fútbol también fiscaliza a las selecciones en una práctica de rastreo común al resto de equipos antes de empezar el campeonato para evitar sorpresas. Según fuentes conocedoras de la cuestión, la FIFA quiere tener vigiladas a las mejores selecciones con controles sorpresa en los que se pueden deducir cualquier problema futuro. Según fuentes de la Celad, el fútbol es uno de los deportes que más controles antidopaje pasa a lo largo del año y que, en proporción, también es uno de los que menos positivos recoge. El último positivo de cierta potencia en el fútbol fue del defensa del Athletic de Bilbao Yeray Álvarez. Dio resultado adverso por canrenona, una sustancia prohibida, producto nuevo, de efecto enmascarante y para el que no tenía autorización terapéutica. El jugador atribuyó el positivo al consumo accidental de un medicamento para frenar la caída del cabello. La UEFA le impuso una sanción de diez meses, la cual finalizó oficialmente el 2 de abril de 2026.
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