Diario CÓRDOBA
En estos meses que uno ve más televisión antigua, me chupo la preciosa película americana Murieron con las botas puestas, donde el general Custer muere con su pelotón y casi se me caen las lágrimas viendo cómo unos cuantos valientes la palman luchando contra cientos de pieles rojas. Eso me hace recordar otras grandes películas parecidas… pero ninguna española aún teniendo más gestas que todos los países. Es cierto que la mayoría de las veces son los invasores los que pasan como héroes, pero también es cierto que al cine lo que le da publicidad es la heroicidad. Por eso pienso en España con algo de dolor patrio: a ver, a partir de 1898 que perdimos las últimas colonias, como Cuba, Puerto Rico y Filipinas, casi por orgullo de políticos estúpidos, se ocupó el Norte de Marruecos como protectorado acordado por países europeos. Por tanto, aquello, salvo cuando se pacificó y vivieron en paz y felicidad marroquíes y españoles, sobre todo supuso una fuente de gastos y muertes y que además es una guerra olvidada. Es verdad que aquel mal gobierno quiso parecerse al glorioso siglo de oro y como se perdieron las últimas colonias, se fue a Marruecos por orgullo y sin sentido económico, pero sí provocando la muerte de miles de jóvenes. Como el desastre de Anual, el 22 de julio de 1921, donde los marroquíes pasaron a cuchillo a miles de españoles y después de eso, el ejército alauita iba camino de masacrar Melilla (que era España desde 1497). Pero no contaron con esos 200 hombres del Regimiento Alcántara que solitos impidieron la toma de Melilla y aún murieron con las botas puestas junto a su teniente coronel Fernando Primo de Rivera, que hacía del Custer de mi película.
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