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Encuentro con el mar | Collector
Encuentro con el mar
Diario CÓRDOBA

Encuentro con el mar

Tenía cinco años cuando vi el mar por primera vez, pero no me sorprendió ni me impresionó. Fue como un reconocimiento; como si siempre hubiera estado dentro de mí. Hasta entonces, mis veraneos habían transcurrido en el campo y mis primeros chapoteos fueron en albercas y piscinas y hasta en el pilón que recogía el agua que manaba de una fuente, así que, más allá de las habituales abluciones, no me era ajena la refrescante y lúdica envoltura. Nada me extrañó del mar, en el que entré de la mano de mi padre y, enseguida, sola, agarrándome a una soga de seguridad, que flotaba gracias a unos corchos que la interrumpían de trecho en trecho. También era de corcho el flotador que me rodeaba la cintura. Las primeras nociones de flotación y nado me fueron impartidas por un barquero al que todo el mundo llamaba por su apellido -Caparrós, del que nunca supe el nombre de pila- que trabajaba de socorrista -salvavidas se decía entonces- en el Balneario de los Baños del Carmen, de Málaga, reconvertido actualmente en restaurante: El Balneario.

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