Faro de Vigo
Antes de que un bañador de Guillermina Baeza pisara una pasarela, antes de las campañas con alas de ángel y antes de que el baño reclamara su sitio en el 'prêt-à-porter', hubo una niña nacida en Tánger en 1939 mirando un mundo de culturas cruzadas, elegancia, apertura y Mediterráneo. Aquel Marruecos cosmopolita que vivió entre Tánger y Tetuán dejó en Guillermina una forma de mirar que acabaría traducida en la lycra, escotes, patrones y piezas pensadas para algo más que un chapuzón. Querían vestir.
Go to News Site