ABC
El pasado sábado tuve la suerte de asistir, junto a mi esposo y mis hijas, a la vigilia de oración presidida por León XIV en Madrid. Regresé a casa conmovida por muchas cosas, pero sobre todo por una que, en estos tiempos, resulta casi milagrosa: el silencio. Vivimos rodeados de ruido. No me refiero únicamente al estruendo de las ciudades o al incesante flujo de información que llega a través de las pantallas, sino a ese ruido más profundo que invade el alma y la incapacita para escuchar. Precisamente de ello habló el Papa cuando invitó a los jóvenes a liberarse de tantas voces que distraen, confunden y terminan por alejarnos de la verdad. Sus palabras encontraron una respuesta inmediata... Ver Más
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