El Plural
Sumar ha aprovechado la vista del Papa León XIV al Congreso de los Diputados para entregarle una carta del Sindicato de Inquilinas. El obispo de Roma ha recibido varios regalos, del presidente del Gobierno y de ambas Cámaras que conforman las Cortes Generales, pero entre ello ha destacado el gesto de la formación magenta, parte de la coalición de Gobierno, que ha deslizado una misiva de la organización, a través de su portavoz Verónica Martínez, para elevarle el problema de la vivienda. Carta completa "Santo Padre, Nos dirigimos a usted, aprovechando su visita a Madrid, para hablarle de la crisis de vivienda que estamos sufriendo y más concretamente cómo está afectándonos a inquilinos e inquilinas que vivimos en viviendas propiedad de entidades vinculadas a la Iglesia Católica. Pese a ser la comunidad más rica de España, en Madrid se agrava la desigualdad social y económica, agudizándose la pobreza que ya alcanza a un tercio de la población. La vivienda está siendo el motor que con más fuerza está condenando a la precariedad a miles de familias de nuestra comunidad, como las personas migrantes que ya fueron desahuciadas y actualmente residen en el Centro de Emergencia y Atención Integral que usted visitó estos días. Las políticas de vivienda nos están negando el derecho a tener un techo digno, condenándonos a destinar cada vez una mayor parte de nuestros salarios a los arrendadores, dejándonos en situaciones de vulnerabilidad, en las que muchas familias viven angustiadas para decidir entre comprar la comida a sus hijos o pagar a los caseros. Así, aumentan las condiciones de hacinamiento e infravivienda mientras los arrendadores siguen aumentando sus beneficios. No existe la posibilidad de tener una vida estable, nos echan de casa legalmente para subir los precios o hacer pisos turísticos, por lo que nos vemos expulsadas de nuestros hogares sin razón. Esta situación está afectando a las comunidades, rompiendo nuestros vínculos con nuestras parroquias, con los colegios de nuestros hijos y con la vida de los barrios. No hay lugar para la comunidad en la especulación. El negocio de la vivienda no tiene límites, ha perdido toda humanidad, y es capaz de dejar a niños y personas mayores en la calle, porque para ellos no somos personas, no somos vidas humanas, solo somos números. Las leyes de vivienda en nuestro país y en concreto en esta Comunidad de Madrid permiten estas dinámicas especulativas, incluso las fomentan dando beneficios fiscales a los rentistas y cediendo suelo público para constructoras y promotoras especuladoras. Cada día vemos como los fondos buitre vacían edificios enteros, dejando a las personas en la calle mientras el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, y la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, no hacen nada para evitarlo. La especulación se basa en la avaricia y la avaricia es un pecado que está contaminado nuestra sociedad y necesitamos que usted nos ayude a recuperar el sentido común: que las casas son para vivir, no para especular. Como recuerda Isaías: "¡Ay de los que juntan casa con...
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