El Plural
León XIV ha llegado al Congreso de los Diputados. La Cámara Baja recibe con honores el primer discurso de un Papa en las Cortes Generales en la historia de España, ocasión que llega en el último día del pontífice en Madrid, antes de partir a Barcelona para la segunda parte de su viaje a España. La visita del Santo Padre ha removido a todo el país, con una agenda cargada de simbolismo. El Papa va a estar cerca de los más vulnerables, que están presentes en todos los discursos junto al 'no a la guerra' y las personas migrantes, que serán los protagonistas en su última parada en Canarias. Antes de hablar, la sesión la ha inaugurado la presidenta del Congreso, Francina Armengol, que antes ha recibido al Papa junto a Pedro Sánchez y a su homólogo en el Senado, Pedro Rollán. La tercera autoridad política del Estado ha mantenido el tono de toda la visita del pontífice, con una mención a los "tiempos de incertidumbre global y de una polarización que amenaza con debilitar las democracias". En este contexto, con la preocupación por la desigualdad y la guerra como punto de sintonía entre el Papa y el Gobierno español, Armengol ha enumerado como mantras "la lucha por la dignidad humana, la justicia y la esperanza". "El filósofo, místico y poeta mallorquín Ramon Llull escribió: 'La justicia te proporcionará paz, y también trabajos'. Y estas palabras, que vieron la luz allá por el siglo XIII, podrían vertebrar de punta a punta el cometido que hoy nos apremia, el descomunal reto colectivo de trabajar, unidos y unidas, por los derechos humanos", ha dicho. En pleno contexto de escalada bélica en el mundo y con el Gobierno defendiendo el 'no a la guerra', Armengol ha defendido a los más vulnerables, que son los que más sufren en estas situaciones: "En esta época que vivimos, atravesada por cambios profundísimos y aquejada de una drástica inquietud, donde solo unos pocos de los más fuertes imponen la masacre de miles de los débiles con total impunidad, donde el orden internacional conocido se quiebra cada día, alejándose de aquellas normas que pretendieron restablecer la convivencia tras la desolación, no queda más remedio que reunirnos en torno a lo esencial y reformular las medidas que nos comprometan con la configuración de un mundo más justo", ha defendido. También ha sido significativa su defensa del orden mundial basado en reglas, otro punto de sintonía entre el Gobierno y la Iglesia: "El multilateralismo es una condición para la posibilidad de la convivencia internacional y una garantía frente a la fragmentación, el aislamiento y la imposición de la fuerza y la sinrazón. Hay que restaurar el orden internacional: deben imperar las leyes, no la fuerza; deben vencer el humanismo y la solidaridad", ha dicho también Armengol. La presidenta ha recalcado la agenda del Ejecutivo ante muchas cuestiones por las que pretende unirse a la Iglesia y cerrar el paso al auge de la ultraderecha: "La lucha contra la pobreza, contra...
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