Cope Zaragoza
La primera fase de la restauración del antiguo convento de Santa Clara en Córdoba ha finalizado, centrando sus esfuerzos en la torre alminar y una crujía anexa. La intervención, que ha contado con una inversión de 480.000 euros financiados por los fondos Next Generation de la Unión Europea, no solo ha recuperado una parte fundamental del patrimonio histórico, sino que también ha desvelado un hallazgo que cambia la cronología del lugar: la existencia de una mezquita del siglo IX. El arqueólogo del proyecto, Juan Murillo, ha explicado que las excavaciones han permitido confirmar la existencia de una mezquita del siglo IX, anterior al conocido alminar califal del siglo X. Este descubrimiento resuelve lo que Murillo ha descrito como una "duda casi metódica" sobre la historia del complejo, situado a solo 150 metros de la Mezquita Aljama. Según el arqueólogo, el hallazgo sugiere que el alminar fue una reforma o adición posterior a un espacio de culto ya existente. "Lo que sabíamos era siglo 10 el alminar, y ahora lo que sabemos después de la intervención es que hay una mezquita previa", ha señalado Murillo. La información se ha obtenido tras limpiar y documentar excavaciones realizadas desde los años 80 que nunca se habían procesado. Los trabajos en la torre alminar han incluido una restauración integral que abarca desde limpieza química y láser hasta la consolidación de la piedra con técnicas novedosas como nanocales y carbonatogénesis bacteriana. Se han sustituido más de cien sillares de piedra calcarenita que estaban muy deteriorados, siempre bajo una filosofía de máximo respeto al original. La directora de ejecución, María Rosa Lara, ha destacado que "la filosofía de la intervención ha sido intentar que tocar lo mínimo", respetando la materialidad y la forma constructiva del monumento. En la crujía anexa, se ha renovado por completo la cubierta, mejorado el aislamiento y modernizado las instalaciones de iluminación y climatización para una mayor eficiencia energética. Esta primera fase es el preludio de un proyecto más ambicioso para la rehabilitación global del convento, con una inversión prevista de unos dos millones de euros. El objetivo final es dotar al espacio de un "uso fundamentalmente cultural", descartando su uso administrativo, para que pueda ser disfrutado por la ciudadanía, según ha explicado Miguel Ángel Torrico, presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo.
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