Vanguardia
CDMX.- La decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de no asistir a la inauguración del Mundial en el Estadio Azteca no responde a un rechazo ideológico al negocio del futbol, sino a una estrategia política ante el temor de enfrentar un abucheo masivo por parte de la ciudadanía. Así lo asegura hoy Raymundo Riva Palacio.
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