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Tras casi medio siglo de profesión, el farmacéutico Tomás Lloret, de 72 años, se retira poniendo fin a una trayectoria que le llevó a trabajar en la zona de playa y en Benalúa antes de situarse en la oficina de farmacia de General Marvá cuando su padre, que trabajó hasta los 90 años, se jubiló. También estudió Nutrición y fue secretario en el Colegio Oficial de Farmacéuticos. El boticario defiende una mayor integración de las oficinas de farmacia en el sistema sanitario para aliviar la presión asistencial y aprovechar las nuevas tecnologías.
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