La Opinión de Murcia
Llega el calor, llega la noche y llega el momento de tomar una decisión que muchos hogares repiten cada verano: encender el aire acondicionado, bajar la temperatura todo lo posible para enfriar la habitación cuanto antes y dejarlo funcionando hasta que suene el despertador. Parece lo más lógico del mundo. El problema es que, según los expertos, ese gesto tan extendido puede ser justo el error.
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