Cope Zaragoza
De trabajar con empresas tecnológicas en Madrid a montar una pequeña empresa de mesas de hierro en un pueblo de 300 habitantes. Es parte de la historia de Luis Morales, un joven que hace poco más de 2 años decidió dar un cambio de rumbo radical a su vida. Su historia es la de una huida del estrés y una búsqueda de una vida más tranquila y con sentido, un proceso que ahora detalla en "Emprendedor", un libro cuyo mensaje esencial es que "emprender no debe esclavizar, sino permitir vivir con tranquilidad". Su trayectoria profesional arrancó en el "ecosistema startup" de Madrid, un entorno que describe como "una jungla" todavía más salvaje que la propia ciudad. "Todo tiene que ser muy rápido, la gente se juega las cosas también muy rápido, hay mucho humo, son todo inversores, gente que te vende cosas, que te está llamando todo el día", explica Morales sobre un mundo que le generaba un gran estrés. Ese ritmo de vida no encajaba con su personalidad ni con su deseo de formar una familia y vivir con más calma. El punto de saturación llegó tanto para él como para su mujer, Marta, psicóloga, lo que precipitó la decisión de abandonar la capital. "No aguantábamos más y dijimos oye, vámonos de aquí, vámonos al pueblo, tengamos un hijo, criémosle con gallinas, con perros, con gatos, con todo lo que podamos... y a intentar estar tranquilos y y serenos". El destino elegido fue Ballesteros de Calatrava, el pueblo de sus abuelos. Se instalaron hace poco más de dos años en la casa familiar reconstruida y, a pesar de los miedos iniciales, la adaptación fue "una maravilla y muy rápida". La experiencia de criar a su hijo en un entorno rural, con campo y la cercanía de los vecinos, ha supuesto un cambio que Luis califica de estupendo. Una vez asentado y superada la ansiedad, su vocación por los trabajos manuales resurgió. Morales, que años atrás se había sacado el módulo de soldador, decidió "dejar atrás los informes y las presentaciones de PowerPoint" para crear algo tangible. Y así nació Mazizo, una "fábrica de resistencia" como se indica en la web, donde se reutiliza acero y madera siempre que sea posible para "crear estructuras eternas", entre las que destacan las mesas de juego. "Me apetecía hacer algo con las mano y que eso fuera mi sustento. Luego ver que a las personas que les has hecho un mueble, que lo disfrutan... y, sobre todo, el sentir que yo controlo mi tiempo", afirma. Luis acaba de publicar "Emprendedor" un libro publicado por la editorial Serendipia, en el que desmonta los mitos del emprendimiento moderno que él mismo vivió. Critica el discurso de la meritocracia y el marketing que rodea a las 'startups', que a menudo "se queda en una presentación, en un concepto, en una idea". Para él, emprender es otra cosa: "montarte una carnicería, una peluquería..., ahí es realmente donde está la gente jugándose los cuartos". Morales advierte a los nuevos emprendedores que la "suerte juega un papel fundamental" y que el éxito no depende únicamente de "trabajar mucho, jugárselo todo, arriesgarse mucho y echarle 1.000 horas". Recuerda que el 95% de los emprendimientos fracasan en dos años, por lo que es "crucial no tomar el fracaso como algo personal". Finalmente, Luis destaca las ventajas del emprendimiento rural. Aunque existen desafíos como la dependencia de menos proveedores, se compensa con costes más bajos en espacios como naves industriales y, sobre todo, con el apoyo de la comunidad. "Todo el mundo quiere que tu negocio funcione, y eso es un privilegio absoluto", concluye.
Go to News Site