ABC
Hubo prodigios cuando León XIV pasó por el Congreso de los Diputados. El primero no fue exactamente un milagro, pero se oyó en el hemiciclo un discurso culto y bien articulado, y esto no pasaba desde la presidencia de Romanones. Además, la reacción inmediata de los diputados no fue gruñir, silbar ni patalear, como era previsible, sino que se quedaron apaciguados como si les hubieran hecho un exorcismo. El Papa defendió la vida humana por encima de los vaivenes del consenso y los sesgos partidistas. Esto es una herejía en los países dominados por partidos políticos, donde la mera alusión a un valor universal es una puñalada en las tripas del sistema de enfrentamiento estéril. Habló con calma de la... Ver Más
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