Faro de Vigo
Es muy habitual caminar por las calles de Pontevedra y ver a un vendedor de cupones en plena faena. Muchos comprarán y otros tantos no, pero la historia humana que esconde cada vendedor pasa, en cualquier caso, desapercibida. Los gestores de alegrías infinitas en forma de boletos de lotería son vivos ejemplos de que detrás de toda actividad profesional se esconde una persona en su forma más humana. Muchos de estos trabajadores de los juegos de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) se encuentran en riesgo de exclusión laboral por padecer diferentes discapacidades físicas, motoras o sensoriales, y en la venta de boletos al público encuentran su forma de plenitud laboral e inclusión en la vida cotidiana. Ramón, vendedor en la rúa Peregrina, y Mónica, vendedora frente al Centro de Salud Virxe Peregrina, son vivas pruebas de la obra social y humana que se esconde detrás de cada sorteo o cada «rasca y gana».
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