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La impactante confesión que deja sin palabras a un soltero y dinamita la cita: «Yo libros no leo» | Collector
La impactante confesión que deja sin palabras a un soltero y dinamita la cita: «Yo libros no leo»

La impactante confesión que deja sin palabras a un soltero y dinamita la cita: «Yo libros no leo»

Miguel Ángel (54) se siente identificado con una frase del fallecido Jorge Ilegal que describe a la perfección su falta de filtro: 'No pienso lo que digo y digo lo que pienso'. El conserje afincado en Aldea del Fresno (Madrid) sabe bien que «a todo el mundo le gusta la sinceridad, hasta que viene alguien como yo y se la tira a la cara». Sacri (52), su cita de 'First Dates', se lo volvió a confirmar. El soltero recurrió al restaurante del amor movido por el deseo y la necesidad de encontrar una compañera, una amiga y una cómplice. En la breve charla que compartió con Carlos Sobera, reconoció que en el campo del amor le ha ido muy bien. De hecho, aseguró que ha tenido de parejas a las mejores mujeres del mundo… Pero se marcharon porque él fue incapaz de ofrecerles la mejor versión de sí mismo. Sacri conservaba la esperanza de que el famoso dicho 'a la tercera va la vencida' se cumpliera en su caso. Después de todo, la azafata de vuelo se aventuró a encontrar a su alma gemela en el 'dating show' por tercera vez. Que Miguel Ángel apareciera con un ramo de flores, un gesto caballeroso que nadie había tenido con ella antes en una primera cita, sirvió para que la soltera alimentara sus ilusiones. Pero lo que pintaba como una velada agradable se acabó convirtiendo en un duelo de zascas. «Me ha sorprendido», comentaba en los totales con tono de ilusión. Al sincerarse sobre lo que buscan en el amor, Sacri detectó la primera 'red flag' en su cita. Miguel Ángel confesó que le gusta discutir con su pareja, algo que la cordobesa de nacimiento y madrileña de adopción no puede concebir. Ella desea estar con una persona que le aporte felicidad, «no un limón que me amargue la vida». Si bien la conexión entre ambos no se había dejado ver, una pregunta inocente del soltero supuso un punto de inflexión en la velada donde, además de poco feeling, la tensión se instaló en el ambiente. «¿Cuál ha sido el último libro que has leído?», quiso saber el conserje. «Sin palabras». Así se quedó Miguel Ángel cuando ella muy naturalmente admitía que «¡uy, yo libros no leo!». Saberlo le provocó una mezcla de indignación, perplejidad y malestar. «He sentido como si me arrancase el corazón del pecho», manifestaba en privado. Ante la cara de horror de su cita, Sacri defendía que solo estaba siendo sincera y que no le da el tiempo para leer. «Pero alma de Dios, ¡miente con una bellaca! ¿Cómo dices que no lees?», espetaba, escandalizado. La azafata se sentía molesta por la reacción de su pretendiente y también se desahogaba ante las cámaras, quejándose de que «se siente superior» y que «me ha dado a entender que soy una inculta si no cojo un libro». Delante de su pretendiente, sin embargo, optaba por cambiar de tema. Como madre de tres perros, para Sacri es primordial que su pareja sea amante de los animales. A él le gustan, pero los prefiere fuera de casa. Cuanto más rato conversaban, en menos cosas se ponían de acuerdo Miguel Ángel y Sacri. Ni algo tan trivial como los gustos musicales. «Si no escuchas rock, parece que tu vida no va bien. No entiendo cómo no nos hemos extinguido», determinaba el soltero con condescendencia, claro signo de que no concibe la vida sin placeres como leer o su género musical favorito. A esas alturas de la velada, él pensó que hablaban idiomas diferentes, y ella que el problema era de su cita. «Esta clase de persona no la quiero en vida. No lo quiero ni como amigo», sentenció la soltera. Hasta el momento de la decisión final no se pusieron de acuerdo: eran demasiado incompatibles como para seguir el mismo camino.

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