Cope Zaragoza
La configuración más habitual en los hogares españoles parece seguir un patrón casi universal: un sofá, una televisión enfrente y, justo en el centro del techo, un punto de luz principal. Aunque esta disposición puede parecer lógica, en realidad podría ser la causa de que no nos sintamos completamente a gusto en nuestro propio salón. La arquitecta Marta Sánchez Salas desvela un error de diseño muy extendido que afecta directamente a nuestro bienestar y confort visual. El principal inconveniente de tener una luz potente justo encima de la zona de descanso es el modo en que incide sobre nosotros. Según explica la experta, esta iluminación cenital puede resultar contraproducente en un espacio destinado a la relajación. Cuando una luz cae desde arriba hacia nuestros ojos, aunque no nos demos cuenta, realmente nos está molestando, señala Sánchez Salas. Este efecto, a menudo subconsciente, genera una tensión innecesaria y dificulta la relajación que buscamos al llegar a casa. Esta luz vertical crea sombras duras y un contraste elevado que, lejos de crear una atmósfera acogedora, puede provocar fatiga visual, especialmente si estamos intentando ver la televisión. La pantalla, al ser una fuente de luz propia, compite con la del techo, obligando a nuestros ojos a un sobreesfuerzo constante para adaptarse a los diferentes niveles de luminosidad. El resultado es una sensación de incomodidad que contradice el propósito de un espacio de descanso. Frente a este modelo, la arquitecta propone una alternativa mucho más amable y efectiva para el confort. La solución pasa por cambiar el enfoque y pensar en cómo la luz baña el espacio en lugar de cómo nos ilumina a nosotros. En el salón, la iluminación debería de ser indirecta o lateral, nunca directamente encima de donde nosotros estamos sentados, afirma de manera contundente. Este principio se basa en que la luz rebote en las paredes o el techo antes de llegar a nuestros ojos, creando un ambiente mucho más suave, difuso y homogéneo. Un ejemplo práctico de esta filosofía son las televisiones que incorporan tecnología de luz trasera perimetral, como el sistema Ambilight. La luz ilumina la pared y no tus ojos, y eso hace que el espacio se sienta mucho más cómodo, detalla la experta. Este efecto no solo reduce el contraste y la fatiga visual, sino que también amplía la percepción del espacio y mejora la inmersión. Por tanto, la recomendación es clara: si al mirar hacia el techo del salón encontramos una lámpara posicionada justo sobre el sofá, quizás haya llegado el momento de replantearse la iluminación. No se trata de renunciar a la luz general, sino de complementarla o sustituirla por opciones que generen un ambiente más confortable, como lámparas de pie, apliques de pared o sistemas de iluminación perimetral que sigan la máxima de la luz indirecta para transformar por completo la experiencia de estar en casa.
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