EL ESPAÑOL
La FIFA quiere vender el torneo de fútbol como una fiesta global. La Casa Blanca quiere exhibir orden y control. En medio queda el verdadero pulso: quién puede entrar, quién se atreve a ir y quién se queda fuera. Más información: Estruendoso abucheo a Donald Trump en su propia ciudad: su presencia arruina la gran fiesta de los Knicks en Nueva York
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