Faro de Vigo
Cuando Horacio Eduardo Pérez Barreto llegó a Redondela desde Argentina, hace siete años, no imaginaba que acabaría entrando en una cabina de estética ni que, con más de 60 años, volvería a sentarse en un aula para cursar una FP. Venía con su mujer, María Alejandra, y con sus hijos mellizos, que entonces tenían ocho años y hoy ya tienen quince, dispuesto a empezar una nueva etapa laboral en Galicia. Pero la realidad fue más complicada de lo que esperaba.
Go to News Site