El Periódico Extremadura
Después de todas las dudas y todos los miedos a las aglomeraciones, atascos y caos, me alegré muchísimo de estar en Madrid en la Misa de Cibeles. Y mientras en el sector z6, rodeada de tantas personas felices de todísimas las edades que vivían con naturalidad su fe y su sentimiento de comunidad fraterna, entre la devoción y la emoción contemplaba la solemne procesión del Corpus, al escuchar al coro las palabras de Santa Teresa, “nada te turbe, nada te espante”, recordé a mi amigo Ramón, herido ya de muerte por la enfermedad, responder animoso que estaba tranquilo porque Dios estaba con él, o mucho más lejos en mi recuerdo, a mi padre, recién muerto su hijo mayor, reconocer que estaba triste pero tenía fe. Esa fe que es alegría, esperanza y consuelo y además, un regalo para el que la posee.
Go to News Site