El Periódico Extremadura
Julio Vallejo estuvo 35 años trabajando en una fábrica de tomate, donde hacía labores de mecánica hasta que los problemas en las rodillas le impidieron continuar. Se operó de las dos y se quedó sin cartílago. Tenía 52 o 53 años cuando tuvo que buscar otra salida laboral. "Antes de entrar en la ONCE tenía miedo de que nadie me quisiera para trabajar", recuerda.
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