La Opinión de Málaga
Ni Alfred Jarry ni Ionesco podrían haberse imaginado nada mejor: tres líderes cuya popularidad está por los suelos y ninguno de los cuales seguirá seguramente dentro de dos años en el cargo se reúnen con el presidente de un país con su mandato caducado a su vez hace más de dos años y presentan un ultimátum a Rusia.
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