Diario de Noticias
Cuando Miriam San José –coach experta en adicciones– era pequeña, tenía claro que quería ser escritora. Era buena estudiante, le gustaba patinar, dibujar, pintar. Creció en Benavente (Zamora) y vivió una infancia "normal" hasta que se enamoró de un chico mayor que ella. Sus padres se lo prohibieron, pero ella se escudó en las amigas y siguió viéndole a escondidas. Hasta que le mandaron a un internado en Zamora y, al tiempo, su madre le llamó "con la voz entrecortada" y le dijo que el que era su novio "había fallecido por una sobredosis", cuenta. Y, en ese momento, "la niña que era se convirtió en una persona con una mirada neutra, rota y sin saber gestionar el duelo".
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