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La gran evasión del cine para los reclusos | Collector
La gran evasión del cine para los reclusos

La gran evasión del cine para los reclusos

El Centro Penitenciario Madrid IV (Navalcarnero) acogió este miércoles 10 la presentación del Programa de Intervención Audiovisual en Entornos Penitenciarios, una iniciativa impulsada por la Academia de Cine y la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias que utilizará el cine como herramienta de formación, expresión personal y reinserción social. Al acto asistieron el presidente de la Academia de Cine, Fernando Méndez-Leite; el director general de Ejecución Penal, Miguel Ángel Vicente Cuenca; la coordinadora del Departamento de Desarrollo e Investigación de la Academia, Inés Enciso; y el actor Álvaro Cervantes. La jornada estuvo marcada por la emotiva proyección de la película 'Sorda' y el posterior coloquio con Álvaro Cervantes ante un expectante público de más de un centenar de internos (de los algo más de 660 que componen el centro). El salón de actos se llenó por completo, hasta el punto de que algunos asistentes tuvieron que sentarse en el suelo. Tras la proyección, los internos salieron a fumar al patio anexo, donde se encontraba Cervantes. Algunos aprovecharon la ocasión para acercarse al actor, saludarle e intercambiar impresiones sobre la película. Sin embargo, el momento más esperado llegó poco después. Con los presos ocupando de nuevo el patio de butacas, Cervantes subió al escenario para compartir su experiencia durante el rodaje y responder a las preguntas que le plantearon, primero la directora de Comunicación de la Academia, Chusa L. Monjas, y después los propios internos. Al principio se percibió cierta timidez, pero, una vez roto el hielo, comenzaron a surgir las intervenciones . Algunos mostraron curiosidad por las dificultades técnicas del rodaje; otros quisieron profundizar en el contexto social que aborda la película; y también hubo quienes aprovecharon para preguntar por aspectos de la trama que no habían comprendido del todo y que el actor les ayudó a interpretar. Entre pregunta y respuesta, los aplausos fueron constantes. Para muchos de los asistentes, privados con frecuencia de espacios donde expresar libremente sus emociones, aquella fue también una forma de participar y hacerse oír. El impacto de la historia caló hondo en los espectadores , generando encendidos debates sobre las escenas. Para Alejandro, uno de los internos, la película tocó una fibra muy íntima: «Nos hemos sentido un poco identificados, no es lo mismo una discapacidad, pero estar aquí entre muros es algo parecido porque luchamos contra dificultades que la gente no entiende». Alejandro agradeció este respiro que le permitió cambiar la rutina matutina del gimnasio o el trabajo por una mañana diferente. Su compañero José Manuel coincidía en el valor de la propuesta: «Es una forma de ver un tema que está en la calle y que nosotros, al estar aquí, los tenemos aislado». El propio Álvaro Cervantes se mostró conmovido por la acogida , calificando la experiencia de transformadora y asegurando que la cinta permite reflexionar sobre «el aislamiento, el estigma y la incomunicación, cuestiones que pueden extrapolarse a las personas privadas de libertad». Detrás de la emotividad de la jornada se esconde un proyecto estructural de gran calado. Fernando Méndez-Leite , defendió la cultura como un salvavidas: «Creo firmemente que la cultura, el cine, salva, y, ya sea por escapismo, para formarse o por ser una buena manera de pasar el tiempo, acompaña en la soledad». El programa busca ofrecer alternativas reales y útiles para la futura vida en sociedad a través de la cultura y la formación técnica. En sintonía, Miguel Ángel Vicente Cuenca , recordó a los reclusos que sus mentes siguen activas y su capacidad de conmoverse intacta, definiendo el arte como «un hilo invisible que nos conecta sin importar dónde nos encontremos». Inés Enciso , coordinadora del Departamento de Desarrollo e Investigación de la Academia, explicaba que el proyecto tiene dos grandes líneas temáticas: Por una parte, las p royecciones, debates y coloquios dentro de las prisiones, pero también salidas programadas a la sede de la academia; por el otro. impartir talleres enfocados en la expresión personal y la gestión emocional , junto a formaciones técnicas en oficios del sector audiovisual (iluminación, maquillaje, peluquería, producción o vestuario), buscando que estas competencias se traduzcan en titulaciones oficiales que faciliten su inserción laboral. «El objetivo es que el cine se convierta también en una herramienta de reinserción social», resumía Enciso. El programa ya ha desarrollado experiencias previas en Tenerife II y en los centros de inserción social de Vigo y Picassent. Entre las próximas actuaciones previstas figuran un taller de mediación en el Centro Penitenciario Madrid VII (Estremera) y nuevas iniciativas en los centros de Ceuta y Palma de Mallorca. La primera acción formativa de esta nueva etapa comenzará el 22 de junio en el Centro Penitenciario Valencia Antoni Asunción, con un taller intensivo de tres semanas de Auxiliar de Maquillaje y Peluquería.

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