Se han examinado, han programado los últimos detalles de los interraíles de ahora, tan distintos a los de sus padres, y esperan hoy las décimas de la selectividad para entrar en los dobles grados, en el grado, que quieren. O que creen que quieren. O que les han dicho que tienen que querer. En ese que se ha puesto de moda. En Medicina, como antes sus primas más responsables, las hermanas mayores de sus amigas más empollonas. Mismo efecto de arrastre de principios de los 90 en las ingenierías pero ahora en Medicina porque, pese a las huelgas, a las guardias, ofrece un camino duro pero seguro, un maratón con meta. Y, desde allí, vidas distintas: dermatólogas de consultas boyantes... Ver Más
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