Diario de Noticias
Pese a que no hubo precedentes en su familia, Maite Solas (Elgoibar, Gipuzkoa, 1983) siempre tuvo muy claro que su vocación estaría ligada a los laboratorios y que estudiaría Farmacia, aunque nunca quiso trabajar en una, sino “conocer cómo pasan las cosas. Era una niña que preguntaba muchos porqués y es algo que no se me ha ido nunca”, confiesa. Y, con el tiempo, fue cerciorándose de que iba a poner el rumbo a toda su vida.
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