La Opinión de Murcia
Dos acontecimientos recientes han despertado en mi memoria la esencia de sentirme un hijo de la clase obrera. Uf, cómo suena esa expresión, «clase obrera», no «clase media y trabajadora» o «la España que madruga». El primero de ellos tuvo lugar en un estudio de radio, en el que cada semana el cura Joaquín Sánchez invita a quienes tienen que aportar retazos de esperanza. En mi caso, compartir la vida profesional en esto del periodismo y de compromiso social desde la HOAC, el movimiento de la Iglesia en el mundo obrero en el que me he criado y milito.
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