La Opinión de Murcia
Hubo un tiempo en que el mundo no necesitaba explicarse a sí mismo porque todo era duradero, casi inmarcesible, y tenía un sentido que no estaba cuestionado ni escrito ni defendido por ninguna teoría, pero que todos creían o parecían comprender. Aquel sentido estaba hecho de gestos unánimes, de costumbres y ritos, de símbolos y de fidelidades. No era una teoría, era solo una forma asumida de cumplir con el rol de la supervivencia.
Go to News Site