Diario CÓRDOBA
Me habría gustado ver a Silvio Rodríguez pidiendo un fusil de asalto para defender a sus compañeros poetas, teniendo en cuenta los últimos sucesos de la poesía triste de la vida en Cuba. Quisiera preguntar, me urge, qué tipo de adjetivos se deben usar para hacer un poema en una cárcel, cuando a uno lo arrestan, lo detienen, lo humillan o incluso lo torturan por homosexual, por disidente, por no hacerle la ola a la Revolución igual que Pablo Iglesias en el Hotel Gran Bristol de La Habana vieja. Perdónenme si ahora me pongo sentimental, pero llevo escuchando toda mi vida las canciones del cantautor cubano y por eso recuerdo una de las famosas, de las emocionantes, titulada «Playa Girón», con la que hoy me voy a escribir la columna, entre el parafraseo y su temblor. Por eso justo ahora conviene preguntarse si debemos usar palabras como vanguardia, porque cuando veo a Silvio pidiendo su fusil para proteger Cuba de la invasión posible, he pensado otra vez en su evidente panfleto: compañeros de música, qué tipo de armonía se debe usar para hacer la canción de esta isla, siempre con la excusa del bloqueo para legitimar una dictadura caribeña. Amo esta isla, soy del Caribe: dónde te has ido dejando, Silvio, a tus compañeros de historia, a los represaliados, y me acuerdo otra vez de los homosexuales, tan «fresa y chocolate», con aquellas redadas nocturnas en camiones por los pueblos de Cuba. Es como ver el día del Orgullo a los gais y lesbianas, más toda la demás población LGTBI, con las camisetas del arco iris y la jeta del Che: pero si os detenía, pero si os humillaba frente a vuestras familias, qué cojones y qué ovarios hacéis con banderas del Che en el Orgullo.
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