Diario CÓRDOBA
Escucho en bucle, mientras escribo, la profética letra que escribió Luis Eduardo Aute para su canción a la que robo título para este espacio de hoy. Y ya desde el primer verso («Enemigo de la guerra y su reverso, la medalla») no deja de ser tan actual, desgraciadamente, como si hubiese sido escrita ayer. Cómo echo de menos la autenticidad, la profundidad, la poesía, la crítica y el delirio que lucha con la razón, de un tipo tan absolutamente incontestable como era el autor de ‘La belleza’. Y miro al cielo, es lo único que nos queda, lo poco que no nos han robado. En un mundo sembrado de trincheras, donde mueren inocentes mientras poderosos empresarios de las guerras planifican desde sus despachos el próximo negocio, hacia dónde dirigir sus drones mortíferos, su ambición, sus misiles teledirigidos, alguien escribe una canción que no cambiará el mundo, pero quizás invite a la reflexión y a mirarse por dentro. Nos están condenando a futuros inciertos y oscuros. Menos mal que aún nos queda la música, la música y la letra de Aute que «reivindicaba el espejismo de intentar ser uno mismo, en ese viaje hacia la nada, que consiste en la certeza de encontrar en tu mirada… la belleza».
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