LA NACIÓN
Más allá de las artificiosas etiquetas, mirados exclusivamente en sus intimidades humanas, casi ninguna diferencia entre Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, e Iván Mordisco, jefe facineroso de exguerrilla colombiana. Ambos enfermos mentales, contaminados por el virus del poder, se convirtieron en autócratas brutales. No imperan para organizar sabiamente una comunidad, sino para triturarla. […]
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