El Comercio
Las tres jornadas de debates presidenciales que tuvieron lugar esta semana en el Centro de Convenciones de Lima fueron exactamente lo que se esperaba: un espectáculo calamitoso. Para ser honestos, hay que aclarar que no todo fue culpa de los candidatos. El formato planteado por el JNE anunciaba ya que asistiríamos en esencia a una sucesión de piezas breves y grotescas, como las que se representaban en el teatro del Siglo de Oro español entre acto y acto de una comedia propiamente dicha.
Go to News Site