Confidencial Digital
Hay coches que nacen para correr y otros para contar historias. Este Porsche 911 no ha pisado aún el asfalto y ya guarda más memoria que muchos clásicos. Afuera, el termómetro coquetea con el hielo y el aire huele a madera húmeda y metal frío. En Zell am See, entre montañas de 3.798 metros y carreteras limpias pero traicioneras, un deportivo único arranca por primera vez. No es un 911 cualquiera. Tampoco es solo un homenaje. Hay algo más que no se revela… todavía.
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