Faro de Vigo
En ese fino alambre que separa el éxito del fracaso se sostuvo ayer el Mecalia Guardés para sellar una brillante clasificación para las semifinales de la EHF European Cup. Un ejercicio de supervivencia que tuvo momentos muy delicados. Pero un gol de Jazmín Mendoza sobre la bocina acabó de resucitar a las guardesas dio a las de Ana Seabra un empate que tiene el valor de las grandes victorias al hacer buena la ventaja de un gol con la que llegaban del partido de ida jugado hace una semana en A Sangriña. Un estallido de felicidad para un equipo que en un momento de dificultad como el que atraviesan han sabido reponerse y sacar, si no lo mejor de su juego, sí de su carácter para sobreponerse a un panorama muy inquietante.
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