INFORMACION
Hay siglos en los que uno no está para nada. Es falso eso de que dios aprieta pero no ahoga, lo cierto es que cuando dios aprieta, aprieta de verdad. Con toda su fuerza, que es mucha. Y, a menudo, por mucho que alguien pretenda pasar desapercibido, le ponen en la diana y ahí empiezan a silbar las balas.
Go to News Site