La Opinión de Málaga
Con la muerte de Chuck Norris quizás hayamos perdido algo más que al hombre y la leyenda, me temo que con su marcha ya no tendrán tanto sentido los chistes sobre Chuck Norris y su desaforada y mistificada masculinidad. Así que todos perdemos, porque esos chistes eran sencillos, casi haikus, pero muy divertidos. Este ‘Chuck Norris Fact’, que así los llamaron esos que le dan nombre a todo, lo soltó él mismo en una entrevista mirando de forma fija a la cámara: «Chuck Norris nunca utiliza un doble de acción, excepto en las escenas de llorar». El humor nunca sobra, aunque quizá en los entierros haya que usarlo con moderación -escribo esto como recordatorio para mí mismo, pero esa es otra historia-. ¿Qué es el humor? Voy a citar al instante a un hombre sabio y cabal para así evitar caer en el error de ponerme espléndido con teorías y tonterías: «Intentar definir el humorismo es como pretender atravesar una mariposa, usando a manera de alfiler un poste telegráfico». Eso lo dijo Enrique Jardiel Poncela, un señor que sufrió y disfrutó del envidiable talento de ser gracioso, don que combinó con una inteligencia e ingenio poco comunes. Y qué poco le rentó al escritor madrileño ser tan divertido, cuando murió arruinado y olvidado, asistido por la nobleza de un agradecido y nunca bien ponderado Fernando Fernán-Gómez -menos mal que a veces aparece alguien que protege a los que no se adaptan bien a esa cosa de vivir en sociedad y pagar las facturas-. Venga, no me resisto a soltarlo: es que el humor es cosa seria.
Go to News Site