Diario CÓRDOBA
Durante la mañana del 14 de septiembre de 1932, la iglesia de un pueblo de Córdoba salió ardiendo. El fuego llevó el templo a la ruina. Solo quedaron en pie la fachada y los muros, por lo que, pese a la tragedia, las llamas no lo hicieron desaparecer. La iglesia fue reconstruida y se habilitó como auditorio municipal, quedando además como un símbolo de la historia medieval de la provincia de Córdoba.
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