Faro de Vigo
Acceder a una vivienda en propiedad se ha convertido en una meta cada vez más lejana para buena parte de la juventud gallega. No es solo una percepción extendida entre quienes encadenan sueldos ajustados, alquileres altos y gastos cotidianos al alza, sino una realidad que también reflejan los datos. El problema tiene varias capas, pero hay al menos seis cifras que ayudan a explicar por qué comprar una casa ya no entra en los planes inmediatos de muchos jóvenes.
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