Vanguardia
La desigualdad no solo se construye en leyes, instituciones o discursos. También se construye en algo más íntimo: en lo que sentimos y en lo que nos enseñaron a NO sentir. La forma en que aprendemos a relacionarnos con nuestras emociones no es un asunto menor ni privado; es parte de la estructura que define cómo convivimos.
Go to News Site