La Opinión de Málaga
Hay cofradías que se entienden en cualquier lugar. Otras que, sin embargo, se contextualizan mejor en espacios por los que otras no transitan. La Salutación tiene un espacio propio, un escenario más suyo que ninguno otro. Don Rodrigo, Álvarez y, por supuesto, el convento de las Carmelitas. Allí es donde la escena del encuentro del Señor con las mujeres cobra un sentido especial por la cercanía con el monasterio de San José, en el que las hermanas reciben a la cofradía.
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