La Opinión de Málaga
La Iglesia de San Pablo y el frente de procesión de la Salud avanzando por calle Trinidad, ¿Qué más se le puede pedir al Domingo de Ramos? Con el adelanto de casi hora y veinte en su salida procesional, el sol da de lleno en el barrio. No cabe un alfiler en la calle, los portales de las casas están en su mayoría abiertos repleto de vecinos en su interior dispuestos a emocionarse un año más con su hermandad vecina. Las balconeras bailan constantemente por vendaval que de vez en cuando mueve los capirotes de forma brusca.
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