Diario de Noticias
Hay palabras que significan lo contrario de lo que originalmente representaban: algunos usan innovación, participación o modernidad como coartada, aprovechándose de que suenan tan bien que nadie sospecharía. Estos días las escuchamos para justificar el cierre del museo científico donostiarra ante las quejas de Eureka! Bizirik, una iniciativa popular apoyada por más de 10.000 personas que defiende su continuidad. Veinticinco años de historia que se despachan con un diagnóstico inquietante: su modelo está agotado.
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