Confidencial Digital
La película Torrente presidente vuelve a situarse entre los grandes éxitos del cine español, pero uno de sus elementos más llamativos no se grabó en un gran estudio ni con medios habituales. Detrás de algunas de sus escenas más intensas hay una historia inesperada que conecta directamente con Burgos. El trabajo de diseño de sonido , clave en cualquier producción audiovisual, esconde en esta ocasión un proceso poco convencional. Y es que una parte esencial de la atmósfera de la película se construyó lejos de los focos, en un entorno rural y con protagonistas muy distintos a los habituales en la industria.
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