Ultima Hora Mallorca
Cada día, miles de conductores realizan una maniobra que consideran inocente al acercarse a un control de velocidad. Un gesto automático, casi reflejo, que puede acarrear sanciones económicas de hasta 600 euros y la pérdida de una decena de puntos del carnet de conducir. La Dirección General de Tráfico ha desplegado una tecnología específica para identificar este comportamiento que, lejos de garantizar la seguridad, pone en riesgo a todos los usuarios de la vía. La escena se repite constantemente en las carreteras: un vehículo circula a velocidad elevada, el conductor divisa a lo lejos la señalización de un radar y, en cuestión de segundos, pisa el freno de forma brusca justo antes de pasar por el punto de control.
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