Diario CÓRDOBA
Un año más, el Domingo de Ramos volvió a encontrarnos o quizá fuimos nosotros quienes volvimos a encontrarnos en él bajo un cielo limpio, de luz generosa, con un sol radiante. La mañana traía calor de primavera; la tarde, tibia y amable, prometía esa rebequita que acompaña sin molestar. Sin embargo, al caer la noche, el frío se hizo notar con fuerza, devolviendo a las calles un aire más propio del invierno. En definitiva, un Domingo de Ramos hecho para la calle, para el paso lento, para el reencuentro.
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