Cope Zaragoza
El sector hotelero riojano afronta la Semana Santa con un ritmo de reservas más pausado que en años anteriores, aunque mantiene buenas perspectivas. El sector confía en el habitual tirón de última hora para poder rozar el lleno durante los días centrales de las festividades. Según los datos que maneja la Asociación de Hoteles de La Rioja, la ocupación media para las cuatro noches principales, de Jueves Santo a Domingo de Resurrección, se sitúa actualmente en torno al 75%. Sin embargo, el comportamiento no es homogéneo, ya que mientras que el Jueves Santo todavía presenta margen, el Viernes y el Sábado Santo ya superan el 90% de ocupación. Desde el propio sector reconocen que el cambio en los hábitos de los viajeros está marcando la campaña. Cada vez son más los turistas que esperan hasta el último momento para formalizar sus reservas, muy pendientes de la previsión del tiempo o de la disponibilidad personal, lo que genera una sensación de arranque más lento. El vicepresidente de la Asociación de Hoteles de La Rioja, Daniel Muela, ha puesto voz a esta situación, "estamos viendo gente de última hora que está viniendo, pero no ha dejado de haber una realidad. Y es que para cualquier día que quieras venir en Semana Santa en Logroño, tenemos todavía plazas disponibles, lo cual otros años era complicado encontrar el Viernes Santo o Sábado Santo". Esta situación, lejos de generar alarma, se interpreta con prudencia en el sector. Los hoteleros recuerdan que este mismo patrón de comportamiento se ha repetido en otras ocasiones, con reservas que se concentran en los días previos y que terminan por elevar la ocupación hasta cifras muy similares a las de años anteriores. La Rioja cuenta actualmente con 152 establecimientos hoteleros activos, que suman cerca de 700 habitaciones y dan empleo a alrededor de 1.000 personas. En periodos de alta demanda como la Semana Santa, la actividad se intensifica con refuerzos de plantilla y una mayor rotación de clientes. Además del turismo religioso, la comunidad sigue atrayendo a miles de visitantes por su gastronomía, el enoturismo y el gran ambiente en zonas como la calle Laurel. Estos atractivos convierten estas fechas en uno de los momentos clave del año para el conjunto del sector. Con todo, la mirada está puesta en los próximos días. Si se mantiene la tendencia de reservas de última hora, el sector confía en alcanzar cifras muy próximas al lleno técnico en el tramo fuerte de la Semana Santa, consolidando una campaña que, aunque más lenta en su arranque, podría cerrar con un buen sabor de boca.
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