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Así se come en Casa Luis: callos, fritura y esencia de barrio
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Así se come en Casa Luis: callos, fritura y esencia de barrio

Hay bares que forman parte del paisaje emocional de una ciudad. Lugares donde no hace falta mirar la carta porque el cuerpo ya sabe a qué viene. Eso ocurre en Casa Luis, una de las tabernas más clásicas de Córdoba, situada frente a la imponente iglesia de San Lorenzo y convertida, con el paso de los años, en un auténtico templo de la cocina tradicional, como ellos mismos cuentan en sus redes sociales. Desde fuera, su estética ya anticipa lo que se va a encontrar dentro. U n espacio castizo, con sabor cofrade y alma de barrio , donde el tiempo parece haberse detenido. Dentro, el ambiente confirma lo que imaginábamos: mesas compartidas entre vecinos, conversaciones cruzadas y ese bullicio tan característico de las tabernas y bares de toda la vida. Si hay un plato que define a Casa Luis, ese es, sin duda, sus callos. Reconocidos incluso por la Guía Repsol, que le otorgó un Solete en 2021 , son uno de los grandes reclamos del establecimiento. Detrás de esta cocina siempre ha estado Encarnación Pérez, alma del negocio y responsable de que Casa Luis haya sido un lugar donde se come como en casa. Aunque los callos sean el plato estrella, la carta de Casa Luis permite recorrer buena parte del recetario cordobés. Desde un salmorejo o un pisto casero con huevo , hasta carnes como la carrillada en salsa o la clásica carne con tomate. El apartado de fritura merece mención aparte. Boquerones, calamares, pijotas o salmonetes fritos llegan a la mesa con ese punto crujiente que define al buen pescaíto frito, uno de los sellos del local. También destacan las croquetas de bacalao , otro de los imprescindibles para quienes buscan sabores de siempre. No faltan tampoco propuestas más contundentes como las manitas de cerdo o el menudo de pollo , platos que refuerzan esa identidad de cocina sin concesiones, pensada para disfrutar sin prisas. Más allá de la comida, Casa Luis es también un punto de encuentro. Un lugar donde se han celebrado tertulias, reuniones improvisadas y encuentros de vecinos que encuentran aquí su segunda casa. Su clientela, mayoritariamente del barrio, convive con visitantes que llegan atraídos por la fama del local. La decoración, con referencias a la Semana Santa y al patrimonio cordobés, refuerza esa sensación de estar en un sitio con historia. Por ello, en una ciudad donde la gastronomía evoluciona constantemente, Casa Luis representa la resistencia de lo auténtico. Un espacio donde la tradición no es una etiqueta, sino una forma de entender la cocina. Porque, al final, comer aquí no es solo sentarse a la mesa. Es participar de una forma de vida. Y eso, en pleno centro de Córdoba, tiene un valor incalculable hoy en día.

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